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Propuesta al país

febrero 29, 2012

Juan Carlos Tafur ha escrito un muy interesante artículo el día de hoy. En él hace un ejercicio futurista por definir los alineamientos políticos de hoy hacia 2016. Y afirma dos cosas a tomar en cuenta: una, quienes tendrían mejor oportunidad de disputar una segunda vuelta serían Nadine y Keiko; dos, que en la izquierda no se vislumbra candidatura con alguna posibilidad de éxito. Sobre la primera no tenemos nada que decir… aún. Sobre la segunda tendremos que comenzar reconociendo que es absolutamente verdad.

Tafur ensaya una explicación parcial: los líderes de izquierda no están apuntando a 2016 sino a azuzar conflictos, sobre todo en el interior del país. Al margen de si eso es una simplificación, vale la pena volver a preguntarnos: ¿qué es ser de izquierda en el siglo XXI?

Cierto es que los dirigentes históricos de la izquierda están atrapados en la duda entre la grita y la embajada. La vida útil de algunos terminó cuando optaron por la embajada. La grita también se está agotando porque hace falta gobernar y no se gobierna con gritos. Pero los autodenominados cuadros de gobierno de la izquierda, procedentes casi todos de ONGs, son ahora altos funcionarios públicos en ciertos ministerios u OPDs o ejecutivos del área de responsabilidad social de las grandes empresas (sobre todo las mineras). Todos en tránsito de abandono (amnésico) de viejas militancias (o de antiguas aficiones solidarias).

Por tanto, quienes fueron ya no son. La renuncia, que es un hecho, exige sucesión y mirada diferente. Lo que acontece en el país es lo que sucede en el mundo. El gran tema de hoy es la capacidad de soporte del planeta frente al desenfrenado consumo que ha desatado el modo de vida del ser humano. No se trata de “azuzar”, se trata de reflexionar.

Quienes mejor comprenden este asunto son aquellos que conservan su relación cotidiana con el territorio y con la naturaleza, sin grandes ambiciones de trajes de marca, de comidas ostentosas, de vehículos modernos, de LCDs, de celulares, tabletas o laptops. Ellos entienden la importancia de defender su modo de vida y su entorno ambiental, no desde el punto de vista académico, sino desde la óptica de quien construye su felicidad en la sencillez de la vida en armonía con su paisaje. No se trata de terroristas ni de subversivos, ni de ambientalistas rabiosos, se trata de gente como nosotros que simplemente tiene otra percepción de la “calidad de vida”. Y lo más seguro a mediano plazo es que ellos tengan mucha más razón que nosotros, los que habitamos las ciudades y que sí demandamos lo que el planeta no puede proveer sosteniblemente.

Esto último se ha demostrado ampliamente. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Sin embargo, persisten los argumentos insensatos que asumen el supuesto de que los recursos de la tierra pueden ser explotados más allá de límites aceptables, de que extensos territorios (por supuesto no de Europa ni de norteamérica) pueden ser basurero de despercicios tóxicos que no se degradarán en siglos, de que el consumo de los privilegiados puede alcanzar niveles insultantes mientras que la mitad de la humanidad vive en condiciones degradantes.

Entonces insurge el tema Conga, emblema de esta gran contradicción. Y entonces aparece el gran argumento para imponer la destrucción del sistema hídrico del territorio en que se asienta el nuevo proyecto minero de Yanacocha: los recursos naturales son de todos los peruanos y, en nombre de todos los peruanos, le decimos NO a los cajamarquinos. Este argumento hermana, increíblemente, a Alan con Ollanta, y emparenta a ambos con Fujimori. Pues bien, qué derecho tenemos a hablar en nombre de todos los peruanos. ¿Acaso les hemos consultado? Si hasta las encuestas dicen que la población está dividida al respecto. El asunto es tan importante que amerita un gran debate nacional y una consulta popular. El tiempo y el gasto que este debate y esta consulta, vinculante por supuesto, tomarán, serán infinitamente inferiores al tiempo y al gasto que tomará la imposición inconsulta del proyecto. Esto sin contar el costo en vidas humanas que, sin duda, representará la opción Valdés.

El peritaje en curso, todos lo sabemos, no resolverá absolutamente nada. Por favor, no nos chupemos el dedo.

A quienes nos lean, y estén de acuerdo con nosotros, les pedimos que difundan la consigna de CONSULTA NACIONAL POR CONGA. Sólo lo que resulte de ella será auténticamente viable. Y quizá 2016 sea auténticamente diferente.

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¿Algo se pudre en Cajamarca?

febrero 17, 2012

Ayer el presidente del congreso y uno de los hombres más poderosos del régimen, Daniel Abugattás, brindó declaraciones muy duras sobre Minera Yanacocha. Dijo prácticamente que Yanacocha es la gran culpable de los actuales problemas de Cajamarca debido a sus 20 años de conducta empresarial irresponsable.

Por si fuera poco, cuestionó también el rol antipopular que, en el mismo período, habría cumplido el ministerio de Energía y Minas, y estableció su escasa credibilidad y su nula capacidad de comunicación. Sobre esto último no dudó en extender la responsabilidad a las gestiones ministeriales del actual gobierno.

Ayer el primer ministro, Óscar Valdés hasta el momento en que publicamos este artículo y hasta mayo no más según Juan Carlos Tafur, llamó nuevamente al diálogo al presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos. ¿Qué pasó con el “principio de autoridad” comandante en retiro?

Todas las señales apuntan a que Valdés está perdiendo el partido. ¿Alguien lo estará ganando?

Como decía Humberto Martínez Morosini: ¡Se sienten pasos!

Bebe quieto…

enero 31, 2012

Dicen que fue Esopo quien concibió las primeras fábulas, esos breves relatos animados que contienen una enseñanza indiscutible, la llamada moraleja. Samaniego, Iriarte y otros más las convirtieron en coplas. Una de las fábulas más conocidas cuenta de un perro que tenía una gran sed e intentaba beber del río. La presencia amenazante de un cocodrilo lo detenía a pesar de su enorme necesidad. El lagarto, al percatarse de la prevención del can, se dirigió a él y le dijo: ¡Bebe quieto, nada te va a suceder! Entonces el perro comprendió claramente que no debía intentar beber… ¡por ningún motivo!

¡Oh que docto perro viejo, yo venero tu sentir en eso de no seguir del enemigo el consejo! sentenció Félix María en su versión rimada de la historia.

Pues bien, en una coincidencia monumental, el día de hoy, El Comercio ha editorializado sobre cómo debe conducirse la izquierda en el Perú para ser una fuerza importante y representativa e igualmente han opinado sobre el tema, en sus respectivas columnas en La República y Diario16, Augusto Álvarez Rodrich y Juan Carlos Tafur. Obviamente hay que establecer una gran diferencia desde el principio: Álvarez y Tafur son derechistas liberales y decentes. Tanto lo son que su par fascistón, Aldo Mariátegui, los considera exponentes principales de lo que él llama “derecha caviar”. En cambio, los intereses político-empresariales de El Comercio hace tiempo se volvieron evidentes y su página editorial no da puntada sin hilo. Digamos que El Comercio es el cocodrilo de la fábula.

No obstante la diferencia, las tres columnas coinciden en que, si la izquierda quiere ser un referente de largo plazo debe aceptar sin discusión que la profundización de la economía de mercado es la única alternativa de crecimiento sostenido del país (y de todos los países del mundo). Bebe quieto, dice El Comercio, sin mostrar los dientes. Bebe quieto, dicen Álvarez y Tafur, mientras ven la escena de lejos, creyendo seguramente que el cocodrilo es apenas lagartija.

¿Y quién es el can en este cuento? Error sería creer que es la izquierda lamentosa y suplicante de Diez Canseco, Mavila y López. El can en este cuento es la izquierda potencial que recién ahora está insurgiendo. Esa izquierda que asume la bandera ambiental, sustentada en el conocimiento ancestral del territorio por parte de las comunidades campesinas y nativas, que saben leer de siempre la naturaleza. Esa izquierda que recoge el mensaje internacional (lo acaba de decir la ONU) de que el sobrecalentamiento del planeta es un peligro vigente y que el modelo de desarrollo actual (ese de la economía de mercado) consume tal nivel de recursos que es insostenible de aquí solamente a 2030 o 2040. Esa izquierda que acoge el mensaje de los indignados, que no aceptan que los grandes conglomerados financieros, energéticos e industriales sean objeto de rescate en medio de la crisis mientras las clases medias y los pobres pierden todos sus beneficios en nombre de las “reformas estructurales”. Esa izquierda que se nutre de la evidencia de la fractura de la economía mundial por justamente haber permitido el desarrollo de modelos soportados en la venta de intangibles que nunca serán tangibles porque no representan bienes reales.

Esa izquierda que aún no tiene nombre, y cuyos líderes aún no se conocen, es el verdadero can de nuestra fábula. A esa izquierda, tan incipiente como inevitable, va dirigido el mensaje. Acepten jóvenes, acepten nuevos líderes en cierne, dice El Comercio y corean Álvarez y Tafur, que “salvo el mercado todo es ilusión” y entonces tendrán asiento en la mesa. Miren como Ollanta Humala ya se sienta con nosotros.

Tal vez sea hora de buscar otro asiento y otra mesa. La que nos ofrecen está francamente apolillada.

(Élmer Barrio de Mendoza)


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