Posted tagged ‘Álvaro Vidal’

La triste decrepitud

enero 26, 2012

Los otrora izquierdistas, que se subieron al bus del nacionalismo para olisquear el poder al final de sus días, se encuentran divididos. Unos se lamentan como novias menopáusicas despechadas mientras que otros se desviven por parecer todavía indispensables. No importa si el discurso presidencial de hoy no es el mismo que apoyaron al principio. Tampoco importa para ellos cuál será el discurso de mañana. El travestismo sólo es difícil la primera vez.

Javier Diez Canseco, siguiendo a su aparente nuevo líder Yehude Simon, ha defendido la causa impresentable de Omar Chehade hasta el final, aunque el día de marras no fue a votar. Rosa Mavila le ha hecho el coro y ha dicho que tampoco fue porque igual que Diez Canseco tuvo un accidente, pero que de haber ido se habría abstenido de votar, o sea que todo hubiera sido igual. Ambos han deslizado la amenaza que que abandonarán las filas nacionalistas porque se sienten traicionados. No sabemos bien por qué dado que han sido parte confesa del “blindaje” en el caso más visible de presunta corrupción del actual gobierno. Hasta ahora.

Sinesio López ha anunciado algo así como que la izquierda constituirá, ahora, una opción independiente manteniendo el respaldo a las medidas progresivas que impulse el gobierno. ¡Qué miedo! ha contestado Abugattás. Y Otárola ha agregado que no cree que haya una vocación real de ruptura y que el diálogo resolverá los aparentes conflictos. ¿Habrá más embajadas disponibles?

Esos son los unos. Los otros son aún más sorprendentes. Álvaro Vidal, a quien pensábamos algo más consistente, se ha deshecho de personal que él mismo convocó, para congraciarse con el poder y mantenerse en Essalud. Debería recordar lo que sucedió con Lerner después de pedir la renuncia de Carlos Tapia. La genuflexión es es la peor estrategia para conservar un cargo público acosado por los buitres.

Otro caso es el del canciller Rafael Roncagliolo. Hoy se publicó una entrevista que le hizo su propio hijo (¿nadie más quiso entrevistarlo?) y en ella incorpora el malabarismo trabalingüístico como una nueva habilidad curricular. Rafo se ha autoproclamado como el intérprete oficial de la metáfora antiabortiva del presidente sobre el proyecto Conga.

Ha dicho el canciller, poco más o menos, que el gobierno debe respetar los compromisos adquiridos por el gobierno anterior (aunque la Resolución Directoral que aprobó el EIA de Conga no fue firmada por el Director de Minería, que era un ex gerente de Yanacocha, sino por una asesora del despacho ministerial que carecía del rango para suscribirla) pero que no iba a renunciar al diálogo. Que había que comprender la indignación del pueblo con “cierta minería” pero que los “compromisos internacionales” son inquebrantables.

O sea, otra vez, Conga va. Entonces ¿para qué la finta del peritaje, para qué el cuento del gobierno dialogante? ¿No es mejor sincerar la cosas y afrontar los costos?

Los plazos se agotan. Y también la paciencia. Crucemos los dedos para que la adulación y la estabilidad ministerial dejen de ser los argumentos que determinen la toma de decisiones del gobierno.

Algún valiente, sensato pero capaz de decir las cosas con todas sus letras, debe haber. Porque si no queda uno solo, habrá que buscar a los valientes en alguna otra parte. Cinco años pasan pronto. No hay problema. Salvo para los otrora izquierdistas que siempre aspiraron a gobernar y que ahora, que se les va la vida, se conforman con el rol de cortesanos. O de plañideras.

(Elmer Barrio de Mendoza)

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Cambio de color

enero 13, 2012

En 2006 Ollanta vistió de polo rojo y en 2011, de polo blanco. Parece que, en 2012, asoma el naranja. José Oscátegui, otrora vocero económico de Gana Perú en la segunda vuelta, lo ha dicho con todas sus letras ayer: Ollanta Humala es una especie de Raymond Shaw infiltrado en el poder por la gran empresa nacional y transnacional. También lo ha dicho ayer Gustavo Gorriti: la destitución de Ricardo Soberón en DEVIDA tiene un claro tufo fujimorista. Lo vienen diciendo, de modo crecientemente directo, César Lévano y Raúl Wiener: Humala ha abandonado la Gran Transformación para convertirse en uno más de los gobernantes de turno al servicio de los intereses de siempre. Lo dijo tempranamente, y lo continúa diciendo, César Hildebrandt: Ollanta ha traicionando rápidamente su proclama reformista.

También lo dice una gran parte del pueblo de Cajamarca y, sin duda sotto voce lo viene diciendo una buena parte del país, sobre todo la que votó por Humala en la primera vuelta.

Pero quien lo ha dicho con más claridad es Óscar Valdés que, a pesar de haber sido Ministro del Interior más de cuatro meses no sabe qué responder cuando le preguntan sobre metas e indicadores de reducción de la criminalidad. Valdés, el ígnaro, ha dicho que el primer gobierno de Fujimori, excepto el golpe del 5 de abril de 2002, es un ejemplo de pragmatismo que el gobierno debería seguir. Quien calla otorga: Ollanta Humala, el que destituye a quien le da la gana cuando le da la gana, no ha dicho nada.

O sea que, como bien interpreta Gorriti al primer ministro, los crímenes de La Cantuta y de Barrios Altos están muy bien, los secuestros también, la desaparición de múltiples expedientes judiciales igualmente, el cambio de la constitución del mismo modo y así sucesivamente. Y como Ollanta Humala, el que juró por el espíritu de la Constitución de 1979, ha guardado silencio apañador, no puede si no estar de acuerdo con su verborrágico premier.

Ahora que Soberón, por el que no sentimos particular admiración, ya no está, podemos anunciar sin temor a equivocarnos que la próxima víctima es Álvaro Vidal, a quien sí apreciamos, porque sabemos que ya se le comunicó su inminente defenestración. La mafia que gobierna Essalud hace mucho tiempo ha ganado finalmente.

Ollanta Humala ha declarado ayer que “la plata no llueve” en el Perú. Las metáforas sobre la plata parecen encandilar a nuestros gobernantes. Si no recordemos al inigualable Alan García diciéndole a Jaime Baily que “la plata llega sola”.

Podríamos terminar haciendo una fusión, algo así como que “la plata no llueve, pero sí chorrea”. ¿Estaremos en lo cierto?


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