La puntería de Sendero

¿Qué es el autodenominado Sendero Luminoso? ¿Es un partido político-militar o es una banda criminal?

Para quienes piensan lo primero, Sendero debe ser incorporado a la vida democrática del país, vía Movadef (Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales), en un proceso similar a lo que ocurrió en el País Vasco con Herri Batasuna y en Irlanda con el Sinn Féin, movimientos que no renunciaron a la lucha armada mientras actuaban en el parlamento como brazos políticos de la ETA y el IRA respectivamente.

Para quienes pensamos lo segundo, Sendero no puede ser parte del sistema democrático puesto que se autodefine como su contrario. Para decirlo más claramente, el Movadef no tiene el propósito de actuar en los marcos de la democracia constitucional, sino por el contrario tiene un único objetivo específico: la liberación de Abimael Guzmán y de toda la camarilla dirigencial de Sendero Luminoso. Lo demás no le interesa. Es decir, la democracia es un medio descartable para alcanzar el único objetivo que los anima.

De otro modo, Movadef hubiera hecho expresa su renuncia a la lucha armada y su pública autocrítica por las acciones terroristas del… ¿pasado? o, siquiera, un deslinde total respecto de las columnas narcoterroristas del VRAE y del Huallaga.

La cosa es aún peor: Ni Herri Batasuna, ni Sinn Féin, ni la ETA, ni el IRA fueron nunca movimientos fundamentalistas, como sí lo son Sendero y el Movadef. Abimael Guzmán (a) Gonzalo o Álvaro, es un líder mesiánico, al que sus partidarios siguen, porque representa, para ellos, un pensamiento infalible destinado a imponer la revolución mundial. Lo que estamos diciendo no es un exceso, es lo que los documentos oficiales de Sendero Luminoso establecen. Nadie puede oponerse a él. Quienes lo hagan son, automáticamente, enemigos de Sendero y de la revolución mundial y merecedores de la peor de las muertes.

Sendero está expresamente emparentado con los Jemeres Rojos de Pol Pot en Camboya. Sí, con los mismos que asesinaron, de los modos más terribles, entre 2 y 3 millones de camboyanos entre 1975 y 1979, una cuarta parte de su población total. La masacre de Lucanamarca es una demostración palmaria de la esencia polpotiana del senderismo. 69 campesinos ejecutados a machetazos, mutilados poco a poco, en muerte lentísima y vesánica.

Si Sendero no mató a la cuarta parte del país fue porque nunca pudo tomar el poder.

Tarata flota en el recuerdo de todos los que teníamos memoria en 1992. María Elena Moyano, como muchos otros extraordinarios dirigentes del pueblo, fue víctima elegida por la insanía terrorista. Más de 40 mil peruanos perecieron por responsabilidad de Sendero Luminoso.

Entendemos bien a quienes, de buena fe, creen que abrir el juego democrático a Sendero Luminoso servirá para derrotar sus ideas criminales o para reencaminarlo. Eso es mentira, las bandas criminales desarrollan también una ideología. El lumpen tiene su manera retorcida de pensar. Y uno no debe invitar a su casa a un delincuente sin saber que pone en riesgo a su familia.

De que existen jóvenes engañados no hay duda. Para salvarlos se requiere firmeza, firmeza que incluya lo ideológico, lo político y lo militar. La firmeza que, en los 80, la clase política no tuvo. Porque no podía tenerla, porque estaba inundada de corrupción… o de cobardía. Porque tuvo que dar paso a una dictadura, corrupta pero decidida, para derrotar, aunque sólo parcialmente, a Sendero.

Hoy toca vencer contundente y tempranamente al terrorismo en su intento de renacer. Para ello también hay que derrotar a la clase política corrupta, que crea el ambiente adecuado para el florecimiento del virus del terror.

Porque no deja alternativa a las reclamaciones justas de los pueblos. Porque prefiere aliarse con el poder económico aunque antes lo haya enfrentado. Porque traiciona las promesas que provocaron la esperanza de muchos y los condena al desaliento.

Combatir la criminalidad que Sendero representa implica defender la justicia y la equidad, no quiere decir repartir migajas. De otro modo, cada cierto tiempo, tendremos que confrontar con la demencia en nombre de otra demencia. Y estaremos condenados a repetir la historia sin fin.

(Elmer Barrio de Mendoza)

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2 comentarios en “La puntería de Sendero”

  1. Beatriz Says:

    Realmente quisiera que nuestra democracia no generara estas situaciones que parecen de trampa, que aparentemente nos obligaría a tenerlos junto a nosotros como si fuéramos iguales, es más, ahora quieren hacer uso de la democracia que atacaron tan ferozmente, eso me duele mucho y espero que tengamos la fuerza suficiente para rechazarlos y no dejarlos entrar a nuestra casa.


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